Hacia una definición de performance
Diana Taylor
El Segundo Encuentro Anual del Instituto
Hemisférico de Performance y Política reunió
a artistas, activistas y académicos de las Américas
del catorce al veintitrés de junio de 2001, con el objetivo
de compartir las distintas formas en que utilizamos performance en
nuestro trabajo para intervenir en los escenarios políticos
que nos (pre)ocupan.1 En el Encuentro del Instituto Hemisférico
de Performance y Política, todos parecían comprender
a que aludía la palabra "política", pero el
significado de "performance" era más difícil
de consensuar. Para algunos artistas, performance (como se utiliza
en Latinoamérica) se refiere a performance o arte de acción,
perteneciente al campo de las artes visuales. Otros artistas jugaron
con el término. Jesusa Rodríguez, la artista de cabaret/
performance más escandalosa e influyente de México,
se refirió a los trescientos participantes del encuentro como
"performenzos" (idiotas), y muchos de sus espectadores estarían
de acuerdo en que hay que estar loca para hacer lo que ella hace cuando
confronta al Papa y al Estado mexicano. Tito Vasconcelos, uno de los
primeros performers en asumirse públicamente como gay, perteneciente
a la generación de comienzo de los 80 en México, subió
al escenario como Marta Sahagún, antigua amante, ahora esposa,
del presidente mexicano, Vicente Fox. Vestido con traje blanco y zapatos
haciendo juego, dio la bienvenida al público a la conferencia
de "perfumance". Sonriendo, Vasconcelos como Sahagún
admitió que no entendía de qué se trataba todo
eso y reconoció que a nadie le importaba un comino nuestro
trabajo, pero que a pesar de eso ella nos daba la bienvenida. "--
¿PerFORqué?" pregunta la mujer confundida
en una historieta de Diana Raznovich. Las bromas y juegos de palabras
revelan, al mismo tiempo, la ansiedad por definir a qué refiere
el término "performance" y la perspectiva que abre
como un campo emergente para nuevas intervenciones artísticas
y académicas.
Las performances funcionan como actos vitales de transferencia, transmitiendo
saber social, memoria, y sentido de identidad a través de acciones
reiteradas, o lo que Richard Schechner ha dado en llamar "twice
behaved- behavior" (comportamiento dos veces actuado).2 "Performance",
en un nivel, constituye el objeto de análisis de los Estudios
de Performance --incluye diversas prácticas y acontecimientos
como danza, teatro, rituales, protestas políticas, funerales,
etc., que implican comportamientos teatrales, predeterminados, o relativos
a la categoría de "evento". Para constituirlas en
objeto de análisis estas prácticas son generalmente
definidas y separadas de otras que las rodean. Muchas veces esta diferenciación
forma parte de la propia naturaleza del evento --una danza determinada
o una protesta política tienen principio y fin, no suceden
de manera continuada o asociadas con otras formas de expresión
cultural. En este nivel, entonces, decir que algo es una performance
equivale a una afirmación ontológica
En otro plano, "performance" también constituye una
lente metodológica que permite a los académicos analizar
eventos como performance.3 Las conductas de sujeción
civil, resistencia, ciudadanía, género, etnicidad, e
identidad sexual, por ejemplo, son ensayadas y reproducidas a diario
en la esfera pública. Entender estos fenómenos como
performance sugiere que performance también funciona como una
epistemología. Como práctica in-corporada, de manera
conjunta con otros discursos culturales, performance ofrece una determinada
forma de conocimiento. La distinción es/como (performance)
subraya la comprensión de performance como un fenómeno
simultáneamente "real" y "construido",
como una serie de prácticas que aúnan lo que históricamente
ha sido separado y mantenido como unidad discreta, como discursos
ontológicos y epistemológicos supuestamente independientes.
Los diversos usos de la palabra performance apuntan a las capas de
referencialidad, complejas, aparentemente contradictorias, y por momentos
mutuamente sostenidas. Victor Turner basa su comprensión del
término en la raíz etimológica francesa, parfournir,
que significa "completar" o "llevar a cabo por completo".4
Para Turner, así como para otros antropólogos que escribieron
en los 60 y 70, las performances revelaban el carácter más
profundo, genuino e individual de una cultura. Guiado por la creencia
en su universalidad y relativa transparencia, Turner propuso que los
pueblos podían llegar a comprenderse entre sí a través
de sus performances.5 Para otros, performance significa exactamente
lo opuesto: el ser construido de la performance señala su artificialidad,
es "puesta en escena", antítesis de lo "real"
y "verdadero". Mientras en algunos casos el énfasis
en el aspecto artificial de performance como "constructo"
revela un prejuicio antiteatral, en lecturas más complejas
lo construido es reconocido como copartícipe de lo "real".
Aunque una danza, un ritual, o una manifestación requieren
de un marco que las diferencie de otras prácticas sociales
en las que se insertan, esto no implica que estas performances no
sean "reales" o "verdaderas". Por el contrario,
la idea de que la performance destila una verdad más "verdadera"
que la vida misma llega desde Aristóteles a Shakespeare y Calderón
de la Barca, desde Artaud y Grotowski hasta el presente. La gente
de negocios parece utilizar el término más que nadie,
aunque generalmente para significar que una persona, o más
a menudo una cosa, se comporta de acuerdo a su potencial.6 Los supervisores
evalúan la eficiencia de los trabajadores en sus puestos, su
"performance", como se evalúan autos, computadoras
y mercados, supuestamente con vistas a superar el desempeño
de sus rivales. Los consultores políticos concluyen que performance
como estilo más que como acción cumplida o logro generalmente
determina el éxito político. La ciencia también
ha comenzado su exploración en el comportamiento humano reiterado
y la cultura expresiva a través de los "memes": "Los
Memes son relatos, canciones, hábitos, habilidades, invenciones,
y maneras de hacer cosas que copiamos de otras personas por imitacion."7
-en suma, aquellos actos reiterativos que he venido denominando como
performance-- aunque performance no necesariamente se limita a comportamientos
miméticos.
También en los estudios de performance las nociones acerca
del rol y la función de performance varían ampliamente.
Algunos especialistas aceptan su carácter efímero, arguyendo
que desaparece porque ninguna forma de documentación o reproducción
captura lo "en vivo".8 Otros extienden su comprensión
de performance al hacerla copartícipe de memoria e historia.
Como tal, performance, participa en la transmisión y preservación
del conocimiento.9
Teóricos provenientes de la filosofía y de la retórica
(como J. L. Austin, Jacques Derrida y Judith Butler) desarrollaron
términos como "performativo" y "performatividad".
Un performativo, para Austin, refiere a situaciones en las que "la
emisión del enunciado implica la realización de una
acción".10 En algunos casos, la reiteración y diferenciación
que anteriormente asocié con performance es clara: es dentro
del marco convencional de un casamiento donde las palabras "Sí,
acepto" conllevan peso legal.11 Otros académicos continuaron
desarrollando la noción de performativo ofrecida por Austin
de distintas maneras. Derrida, por ejemplo, va más lejos al
subrayar la importancia de la citacionalidad y de la iterabilidad
en el "evento de habla", planteando la cuestión de
si "una afirmación performativa [podría] tener
éxito si su formulación no repitiera un elemento "codificado"
o repetitivo".12 Sin embargo, el marco en el que se basa el uso
de performativity que hace Judith Butler --el proceso de socialización
por el que género e identidad sexual (por ejemplo) son producidos
a través de prácticas regulatorias y citacionales--
es difícil de identificar porque el proceso de normalización
lo ha invisibilizado. Mientras que en Austin, el performativo apunta
al lenguaje que hace, en Butler va en dirección contraria,
al subordinar subjetividad y acción cultural a la práctica
discursiva normativa. En esta trayectoria el performativo deviene
menos una cualidad (o adjetivo) de "performance" que del
discurso. A pesar de que tal vez ya sea demasiado tarde para reclamar
el uso del performativo en el terreno no discursivo de performance,
quiero sugerir que recurramos a una palabra del uso contemporáneo
de performance en español --performático-- para denotar
la forma adjetivada del aspecto no discursivo de performance. ¿Cuál
sería la importancia de ello? Porque es vital para señalar
que los campos performáticos y visuales son formas separadas,
aunque muchas veces asociadas, de la forma discursiva que tanto ha
privilegiado el logocentrismo occidental. El hecho de que no dispongamos
de una palabra para referir a ese espacio performático es producto
del mismo logocentrismo que lo niega.
De esta manera uno de los problemas para utilizar performance, y sus
falsos análogos, perfomativo y performatividad, proviene del
extraordinariamente amplio rango de comportamientos que cubre desde
la danza hasta el comportamiento cultural convencional. Sin embargo,
esta multiplicidad de usos deja al descubierto las profundas interconexiones
de todos estos sistemas de inteligibilidad entre sí, y las
fricciones productivas que se dan entre ellos. Así como las
distintas aplicaciones del término en diversos ámbitos
--académico, político, científico, de negocios--
raramente se comprometen entre sí de manera directa, "performance"
ha tenido también una historia de intraductibilidad. Irónicamente,
el concepto en sí mismo ha sido sometido a los compartimentos
disciplinarios y geográficos que pretende desafiar, y se le
ha denegado la universalidad y transparencia que algunos claman que
performance promete a sus objetos de análisis. Estos diversos
puntos de intraductibilidad son, de manera clara, lo que hace del
término y sus prácticas un campo teóricamente
inclusivo y culturalmente revelador. Aunque las performances no nos
dan acceso a la comprensión de otras culturas, como Turner
hubiera querido, ciertamente nos dicen mucho acerca de nuestro deseo
de ser eficaces y de tener acceso a otras culturas, por no mencionar
nada acerca de las implicancias políticas de nuestras interpretaciones.
En Latinoamérica, donde el término no tiene equivalente
ni en español ni en portugués, "performance"
ha sido comúnmente referida como "arte de performance"
o "arte de acción". Traducido simplemente pero sin
embargo de manera ambigua como "el performance" o "la
performance", travestismo que invita a los angloparlantes a pensar
acerca del sexo/género de "performance", el término
está empezando a ser usado más ampliamente para hablar
de dramas sociales y prácticas in-corporadas.13 De manera bastante
generalizada la gente se refiere actualmente a "lo performático"
como aquello que tiene que ver con performance en un sentido amplio.14
A pesar de las acusaciones de que "performance" es una palabra
sajona, y de que no hay manera de hacerla sonar natural ni en español
ni en portugués, académicos y artistas están
comenzando a apreciar las cualidades multívocas y estratégicas
del término. A pesar de que "performance" pueda parecer
una palabra extranjera e intraducible, las estrategias performáticas
están profundamente enraizadas en las Américas desde
sus orígenes. Sin embargo, el vocabulario que refiere a aquellos
saberes corporales mantiene un vínculo firme con las artes
visuales (arte de acción, arte efímero) y con las tradiciones
teatrales. "Performance" incluye pero no puede reducirse
a los términos que usualmente se utilizan como sus sinónimos:
teatralidad, espectáculo, acción, representación.
Teatralidad y espectáculo capturan lo construido, el sentido
abarcador, de performance. Las maneras en que la vida social y el
comportamiento humano pueden ser vistos como performance aparece en
esos términos, aunque con
Una particular valencia. Teatralidad, desde mi punto de vista, implica
un escenario, una puesta en escena paradigmática que cuenta
con participantes supuestamente "en vivo", estructurada
alrededor de un guión esquemático, con un "fin"
prestablecido
(aunque adaptable) . De manera opuesta a las narrativas, los escenarios
(peripecias) nos obligan a considerar la existencia corporal de todos
los participantes. La teatralidad hace de esa peripecia algo vivo
y atrayente. De modo diferente a "tropo", que es una figura
retórica, la teatralidad no depende exclusivamente del lenguaje
para transmitir un patrón establecido de comportamiento o una
acción. Los argumentos teatrales están estructurados
de manera predecible, respondiendo a una fórmula, que hace
que se puedan repetir. La teatralidad (como el teatro) hace alarde
de su artificio, de su ser construida, pugna por la eficacia, no por
la autenticidad. Connota una dimensión consciente, controlada
y, de esa manera, siempre política, que performance no necesariamente
implica. Difiere de "espectáculo" en que la teatralidad
subraya la mecánica del espectáculo. "Espectáculo",
coincido con Guy De Bord, no es una imagen sino una serie de relaciones
sociales mediadas por imágenes.15 De esta manera, como ya lo
afirmé en otro trabajo, "ata a los individuos a una economía
de miradas y de mirar"16 que puede aparecer más "invisiblemente"
normalizadora, esto es, menos 'teatral'. Ambos términos, sin
embargo, son sustantivos sin verbo --por eso no dan lugar a la noción
de iniciativa o acción individual de la manera en que "performar"
lo hace. Mucho se pierde, a mi entender, cuando resignamos el potencial
para la intervención directa y activa al adoptar términos
como "teatralidad" o "espectáculo" para
remplazar a "performance".
Palabras tales como "acción" y "representación"
dan lugar a la acción individual y a la intervención.
"Acción" puede ser definida como "acto",
un "happening" vanguardista, un "arte-acción",
una "concentración" o una "intervención"
política. "Acción" concita las dimensiones
estéticas y políticas de "actuar", en el sentido
de intervenir. Pero es un término que no da cuenta de los mandatos
económicos y sociales que presionan a los individuos para que
se desenvuelvan dentro de ciertas escalas normativas --por ejemplo,
la manera en que desplegamos nuestro género y pertenencia étnica.
"Acción" aparece como más directa e intencional,
y de esa manera menos implicada social y políticamente que
"perform" que evoca tanto la prohibición como el
potencial para la transgresión. Por ejemplo, podemos estar
desplegando múltiples roles socialmente construidos en el mismo
momento, aun cuando estemos involucrados en una definida "acción"
antimilitar. Representación, aun con su verbo "representar",
evoca nociones de mímesis, de un quiebre entre lo "real"
y su "representación", que "performance"
y "performar" han complicado productivamente. A pesar de
que estos términos han sido propuestos como alternativa al
foráneo "performance", ellos también derivan
de lenguajes, historias culturales, e ideologías occidentales.
Entonces ¿por qué no usar un término de una de
las lenguas no-europeas, como Nahúatl, Maya, Quechua, Aymara
o los cientos indígenas que todavía se hablan en América?
Olin, que significa 'movimiento' en Nahúatl, aparece como un
posible candidato. Olin es el motor que está detrás
de todo lo que acontece en la vida --el movimiento repetido del sol,
las estrellas, la tierra, y los elementos. Olin, además, es
el nombre de un mes en el calendario mexica y, así, permite
especificidades temporales e históricas. Y olin también
se manifiesta a sí mismo/a como una deidad que interviene en
asuntos sociales. El término, simultáneamente, captura
la amplia e integral naturaleza de "performance" como un
proceso reiterativo y de traspaso, así como su potencial para
la especificidad histórica y la intervencion cultural individual.
O ¿podría adoptarse areito, el término para canción-danza?
Los areitos, descriptos por los conquistadores en el Caribe en el
siglo XVI, constituían un acto colectivo que incluía
canto, danza, celebración, y veneración, que clamaba
por una legitimación estética tanto como sociopolítica
y religiosa. Este término es atractivo porque borra todas las
nociones aristotélicas de "géneros", públicos
y límites. Refleja claramente la asunción de que las
manifestaciones culturales exceden la compartimentación ya
sea por género (canción-danza), por participantes/actores,
o por efecto esperado (religioso, sociopolítico, estético)
que fundamenta el pensamiento cultural occidental. Llama a cuestionar
nuestras taxonomías, señalando nuevas posibilidades
interpretativas.
Así que, ¿por qué no? En este caso, considero,
remplazar una palabra --con una reconocible aunque problemática
historia como performance-- por otra, desarrollada en un contexto
diferente y señalar una visión del mundo profundamente
distinta, sería un acto de pensamiento esperanzado, una aspiración
a olvidar nuestra historia, compartida, de relaciones de poder y de
dominación cultural, que no desaparecerían aún
cuando cambiáramos nuestro lenguaje. "Performance",
como un término teórico más que como un objeto
o una práctica, es algo nuevo en el campo. Mientras que en
los Estados Unidos surgió en un momento de giros disciplinarios
con el fin de abarcar objetos de análisis que previamente excedían
los límites académicos (por ejemplo, "la estética
de la vida cotidiana"), no está, como "teatro",
cargado de siglos de evangelización colonial o actividades
de normalización. Encuentro la mera imposibilidad de definición
y la complejidad del término como reaseguradoras. "Performance'
acarrea la posibilidad de un desafío, incluso de auto-desafío,
en sí mismo. Como término que connota simultáneamente
un proceso, una práctica, una episteme, un modo de transmisión,
una realización y un medio de intervenir en el mundo, excede
ampliamente las posibilidades de las otras palabras que se ofrecen
en su lugar. Además, el problema de intraductibilidad, según
lo veo yo, es en realidad positivo, un bloqueo necesario que nos recuerda
que "nosotros" --ya sea desde nuestras diferentes disciplinas,
o desde nuestros idiomas, o ubicaciones geográficas en América--
no nos comprendemos de manera simple o sin problemas. Mi propuesta
es que actuemos desde esa premisa --que no nos comprendemos mutuamente--
y reconozcamos que cada esfuerzo en esa dirección necesita
dirigirse en contra de nociones de acceso fácil, de descifrabilidad,
y traducibilidad. Este obstáculo desafía no sólo
a los hablantes de español o portugués que se enfrentan
a una palabra extranjera, sino a los angloparlantes que creían
que comprendían lo que significaba "performance".
Traducción del inglés
Marcela Fuentes
Notas:
1 El Instituto Hemisférico de Performance y Política
es un consorcio de instituciones, académicos, artistas y activistas
que explora la intersección entre "performance" y
política (ambos ampliamente estudiados) en las Américas
desde el siglo XVI. Para mayor información, consultar http://www.hemi.nyu.edu/
2 Richard Schechner: Between Theater and Anthropology; UP,
Phil: Penn. 1985, p. 36.
3 La distinción como/es performance pertenece a Schechner,
y revela la comprensión de performance como un hecho "real"
y también como "constructo", como un fenómeno
que dispara preguntas tanto de índole ontológica como
epistemológica.
4 "Aquí la etimología de "performance"
nos puede dar una pista útil ya que no tiene nada que ver con
"forma", sino que deriva del término del francés
antiguo parfournir, "completar" o "llevar a
cabo por completo". Victor Turner: From Ritual to Theatre.
Performing Arts Journal Publications, New York, 1982, p.13.
5 "Nos conoceremos mejor los unos a los otros al acceder a las
performances de cada uno y al aprender sus gramáticas y vocabularios."
Victor Turner: "From a Planning Meeting for the World Conference
on Ritual and Performance," citado en la Introducción
al volumen editado por Richard Schechner y Will Appel: By Means
of Performance, Routledge, New York, 1980.
6 Ver Jon McKenzie: Perform or Else: From Discipline to Performance,
Routledge, London, 2001.
7 Susan Blackmore: "The Power of Memes." Scientific American,
October 2000, pp. 64-73.
8 A partir del campo lacaniano, Peggy Phelan delimita la "vida"
de la performance al presente: "Performance no puede ser salvada,
grabada, documentada, o de ser así participa en la circulación
de representaciones de la representación [
] El ser de
la performance, como la ontología de la subjetividad que aquí
se propone, deviene como tal a través de la desaparición"
(Unmarked: The Politics of Performance, Routledge, London and
New York, 1993, p. 146).
9 "Las genealogías de performance abrevan en la idea de
que los movimientos expresivos son reservas mnemónicas, que
incluyen a los movimientos concertados que realizan y recuerdan los
cuerpos, movimientos residuales que se retienen implícitamente
en imágenes o palabras (o en las pausas entre ellas), y movimientos
imaginarios sonados en las mentes, no previos al lenguaje pero que
lo constituyen" (Joseph Roach, Cities of the Dead: Circum-Atlantic
Performance, Columbia University Press, New York, 1996, p. 26).
Ver también Paul Connerton: How Societies Remember,
Cambridge UP, Cambridge, 1989. Y mi The Archive and the Repertoire
de próxima aparición (2003).
10 J.L. Austin: How To do Things With Words, Segunda Edición,
Harvard University Press, Cambridge, MA. 1975.
11 Como Jacques Derrida lo establece al escribir sobre el performativo
de Austin: "Podría una enunciación performativa
tener éxito si su formulación no repite una enunciación
'codificada' o reiterable?" ("Signature Event Context"
en Margins of Philosophy)
12 Jacques Derrida: "Signature Event Context," en Margins
of Philosophy, p. 326.
13 "El" performance usualmente refiere a aquellos eventos
que tienen que ver con el campo de lo politico o de los negocios,
mientras que la acepción femenina de performance --"la"--
generalmente denota aquellas acciones que pertenecen al campo del
arte o del deporte. Agradezco a Marcela Fuentes por esta observación.
14 El uso común de "performance" en Latinoamérica
deriva en la actualidad de la antropología y de la sociología
(como en la publicación Performance, Cultura & Espetacularidade
de Brasil) o "performance" como arte de acción, (como
se da en los 47882 minutos de performance del espacio de arte
mexicano Ex-Teresa Arte Actual) para destacar las diversas aplicaciones
productivas de los varios significados.
15 Cf. Guy Debord: Society of the Spectacle, Black and Red,
Detroit, 1983.
16 Diana Taylor: Disappearing Acts: Spectacles of Gender and Nationalism
in Argentina's "Dirty War", Duke University Press, Durham,
1997, p. 119.