El grupo CADA. Acciones
de arte en el Chile dictatorial
Robert Neustadt
En 1979 los artistas visuales Juan Castillo
y Lotty Rosenfeld, el sociólogo Fernando Balcells, la escritora
Diamela Eltit y el poeta Raúl Zurita, formaron el Colectivo
Acciones de Arte (CADA) en Santiago de Chile. El grupo provocó
un espectro de reacciones, desde el entusiasmo hasta la ira, como
reacción a una serie de "acciones de arte" que
intervinieron la ciudad de Santiago.
Contemplado ahora en retrospectiva, se puede
ver la trascendencia del grupo. Las acciones del CADA abrieron un
espacio dentro del discurso autoritario que permitió que
fuera posteriormente ocupado por el movimiento democrático.
El CADA cambió la manera en que se conceptualiza lo que es
arte y lo que es política en Chile. El objetivo de este ensayo,1
es ofrecer una mirada a los trabajos del Colectivo de Acciones de
Arte, como un ejemplo de performance contundente, cuyas raíces
se han diversificado en una red artístico-política
de suma importancia en el Chile contemporáneo.
La noción de la "acción" evocada por el
CADA fue de corregir la realidad, tanto la realidad del arte contestatario
como la situación política de la dictadura. La "acción"
implícita en las acciones de arte del CADA, entonces, refiere
tanto el acto de generar estos eventos insólitos en público,
como el desafío político de efectuar los eventos.
Del happening heredaron la práctica de usar la ciudad
como soporte artístico abierto en la realización (efímera)
de una obra colectiva. Pero, en contraste con el happening,
el CADA intentó canalizar la energía de la calle de
una manera productiva a fin de estimular cambios que sino serían
específicos, sí serían definitivamente democráticos.
El arte de las acciones de arte del CADA se basaba en nociones
democráticas de la estética, que no pretendía
imponer ni lecturas ni soluciones fijas. El elemento común
de los dos términos -acción y arte-es su acto de realización.
La meta, tanto política como estética de las acciones
de arte del CADA, era crear acción al hacer arte en el espacio
urbano de Santiago de Chile.
PARA NO MORIR DE HAMBRE EN EL ARTE
La primera acción del CADA, "Para no morir de hambre
en el arte", se realizó en varias etapas durante 1979.
El tres de octubre los miembros del grupo entregaron cien bolsas
de medio litro de leche a habitantes de la comuna La Granja, un
barrio popular de Santiago. Al entregar la leche, pidieron de vuelta
las bolsas, para pasárselas a artistas, sugiriéndoles
que las usaran como soportes de otras obras que estarían
posteriormente exhibidas en una galería de arte. En la misma
época habían publicado una página en Hoy,
una revista nacional chilena de difusión masiva. Además,
politizaron la acción explícitamente con un discurso:
"No es una aldea", que pronunciaron frente del edificio
de las Naciones Unidas en Santiago, la CEPAL (Centro de Estudios
para América Latina).
Las bolsas de leche venían impresas con las palabras "1/2
litro de leche". La mera presencia de la frase "1/2 litro
de leche" traía a la memoria el gobierno de Allende
a los pobladores. La frase, por lo tanto, aludía a una de
las más felices memorias de lo que fue el gobierno de la
Unidad Popular, ya que el medio litro de leche fue un gesto indiscutido.
Aludir a la garantía de leche diaria para cada niño
chileno, significaba resucitar el idealismo inicial del gobierno
de Allende en el imaginario de los pobladores.
Desde el quince al diecinueve de octubre, exhibieron la grabación
de "No es una aldea" en una caja de acrílico en
la Galería Centro Imagen con otras bolsas llenas de leche,
para que permanecieran ahí hasta que la leche se descompusiera.
La página de la revista Hoy también fue exhibida en
la caja de plástico de la galería. La realización
de "Para no morir de hambre en el arte" incluyó
un grupo amplio de gente que colaboraba en varios niveles. Un grupo
de artistas anónimos del Centro Cultural Malaquías
Concha colaboró con el CADA, sirviendo de contactos inmediatos
entre el CADA y los pobladores. La acción llegó hasta
Bogotá, Colombia y Toronto, Canadá. En Bogotá,
la poeta Cecilia Vicuña ató una cuerda a un vaso de
leche y la derramó. En Toronto, el artista Eugenio Téllez
bebió un vaso de leche, y leyó un texto relacionado
con esto, frente al edificio del Ayuntamiento.
Según la descripción de Lotty Rosenfeld, el grupo
quería que la página de la revista Hoy saliera completamente
en blanco (con sólo el nombre CADA escrito debajo). El director
de la revista, nombrado irónicamente Sr. Blanco, sí
les facilitó una página, pero con la condición
de que la imprimieran con algún contenido. El texto que apareció
en la versión final dialoga tanto con la acción de
entregar leche como con el intento fracasado del CADA de "imprimir"
una página blanca en Hoy:
Este texto, altamente poético, funciona
a través de una mecánica de acumulación que
va agregando metáforas y contexto. La primera oración
convoca al lector a imaginar la página sin texto, o sea,
una página que fue imposible de hacer, una ausencia. El texto
nos propone imaginar algo que no existe, pero algo que si existiera
sería blanco como la leche que, de manera parecida, invoca
la carencia en Chile. Este movimiento de acumulación de metáforas
y lecturas reitera la estructura de la acción toda, que consistía
en la acumulación de varias intervenciones: la entrega de
leche, las bolsas intervenidas, y la página en Hoy.
INVERSIÓN DE ESCENA
Una de las acciones más interesantes desde el punto de vista
visual ocurrió el miércoles diecisiete de octubre
de 1979 frente al Museo de Bellas Artes donde el CADA apareció
en un desfile de diez camiones lecheros (de la compañía
Soprole) y cubrió la fachada del museo con un lienzo blanco.
Lo de los camiones y el lienzo recuerdan el aspecto tramposo del
grupo CADA. Para conseguir los camiones (según Rosenfeld)
convencieron a un dirigente de Soprole de la belleza de la imagen.
"Imagínese," le habían dicho al señor,
"la belleza de diez camiones lecheros frente al Museo de Bellas
Artes." Después del evento (otra vez, según Rosenfeld)
alguien le había dicho al gerente de Soprole que fue víctima
de un engaño, digamos, de "mala leche." El gerente
trató de comprar el video de la acción y cuando el
CADA no quiso vendérselo, llegó al extremo de cambiar
el logo de sus camiones.
De una manera parecida a la que el CADA había tomado la página
(imaginada blanca) de la revista Hoy, la "Inversión
de escena" ocupó esta vez una "página"
metafórica de Santiago para subrayar la trasparencia de la
represión cotidiana. Esta vez se aprovecharon de textos pre-escritos,
los logos comerciales de los camiones lecheros. Un logo comercial
se vuelve invisible -se ve tanto que no se ve- como el diseño
propagandístico que aparece en las monedas. Pero diez camiones
lecheros sí ocuparon un espacio visible, y la acción
llamó mucho la atención en Santiago de Chile en 1979.
En esta época, el mero acto de contemplar algo o a alguien
en público implicaba un cierto peligro. Como relata Zurita,
nadie quería detener la vista en ninguna parte por miedo
de ver la violencia cruda que uno no quería ver. El espectáculo
que montó el CADA, sin embargo, era tan insólito que
sí se veía. Una experiencia parecida evoca el narrador
de Cortázar en su cuento "Grafitti": "Mirando
desde lejos... podías ver a la gente que le echaba una ojeada
al pasar, nadie se detenía por supuesto pero nadie dejaba
de mirar". Según Zurita, el desfile de camiones lecheros
dio la impresión inmediata de una invasión de tanques
militares, pero no importa ninguna lectura particular tanto como
el efecto de acentuar y atraer miradas. En esta acción, el
grupo CADA re-colocó el logo de Soprole dentro de otro contexto,
liberando así, el sentido de los signos comerciales. El performance
del CADA hizo visible lo invisible.
El mismo día, los artistas del CADA cubrieron la fachada
del Palacio de Bellas Artes con un lienzo blanco. La acción
configuró una serie de imágenes insólitas,
y así incitaba a que las miradas públicas se refocalizaran.
Recordemos que la dictadura ya llevaba más de seis años
en el poder y la situación se había vuelto habitual,
casi invisible. Visto en su conjunto, estas acciones del CADA organizaron
la realidad, en lo que el colectivo designó como "una
escultura social": una "acción de arte que intenta
organizar, mediante la intervención, el tiempo y el espacio
en el cual vivimos, como modo, primero de hacerlo más visible,
y luego, más vivible."
AY SUDAMÉRICA
El doce de julio de 1981 el CADA realizó la acción
"Ay Sudamérica" durante la cual tiraron cuatrocientos
mil volantes desde seis avionetas sobre las comunas de Santiago.
Para "leer" esta acción hay por lo menos tres áreas
diferentes que se necesita tomar en cuenta: el contenido textual,
el efecto visual y la performance discursiva.
En el nivel más convencional se debe leer el texto mismo
de los volantes. Las ideas principales reiteran las que el CADA
expresara en las dos primeras acciones. Sacando el arte del ámbito
tradicional y llevándolo a lugares exteriores, el CADA intentaba
constituir una fusión del "arte" con la "vida".
NOSOTROS SOMOS ARTISTAS se insiste dos veces en el volante, pero
no artistas en el sentido tradicional de la palabra.
NOSOTROS SOMOS ARTISTAS, PERO CADA HOMBRE
QUE TRABAJA POR LA AMPLIACIÓN, AUNQUE SEA MENTAL, DE SUS
ESPACIOS DE VIDA ES UN ARTISTA.
Estas oraciones que expresa el volante en forma de manifiesto, sin
embargo, también interpelan al lector de una manera que abre
la acción a otro nivel. La primera frase se dirige al lector
del volante (USTED) y lo sitúa en el espacio cotidiano de
Santiago donde se encontraría el volante:
CUANDO USTED CAMINA ATRAVESANDO ESTOS LUGARES Y MIRA EL CIELO Y
BAJO ÉL LAS CUMBRES NEVADAS RECONOCE EN ESTE SITIO EL ESPACIO
DE NUESTRAS VIDAS: EL COLOR PIEL MORENA, ESTATURA Y LENGUA, PENSAMIENTO.
Esta primera frase se dirige al lector en su contexto inmediato
y también lo describe en el momento de leer el panfleto.
Pero, no evoca únicamente el acto de leer el volante que
tiene en las manos, sino de leer toda la acción "Ay
Sudamérica". Podríamos incluso terminar la frase
inicial:
"Cuando Usted camina atravesando estos lugares y mira el cielo"
un volante con una propuesta artística cae de una avioneta.
Es evidente, por lo tanto, que una lectura de "Ay Sudamérica"
implica tanto un análisis del efecto visual como una interpretación
del texto del volante. Seis avionetas que sobrevolaban Santiago
en formación militar creaban una imagen fuerte.
La acción toma otro aspecto cuando empiezan a abrir los paquetes
de volantes. Miles de hojas de papel competirían por atraer
la mirada del ciudadano/espectador al expandirse por el cielo. Esto
se realizó dos años antes de que Zurita escribiera
sus versos en humo en el cielo de Nueva York. Son gestos relacionados
pero diferentes. En el cielo de los Estados Unidos, Zurita escribió
versos con el humo de aviones de propaganda. La imagen de "Ay
Sudamérica" que se dibujó con aviones y volantes,
sin embargo, constituiría una especie de poesía concreta
en el cielo de Chile bajo la dictadura. La acción creó,
en otras palabras, una especie de imagen poética innovadora.
Como escribió Huidobro en "Arte poética":
"Una hoja cae; algo pasa volando; Cuanto miren los ojos creado
sea, Y el alma del oyente quede temblando".
En el caso de "Ay Sudamérica"
miles de hojas ocupaban el horizonte visual de los espectadores,
flotaban hacia la tierra, y luego se presentaron como textos poéticos
y políticos para ser leídos y descifrados.
Otra vez se tiene que subrayar el contexto en que se realizó
la acción. En 1980 había empezado la apertura de la
lucha política antidictatorial en Chile, con protestas generalizadas
que culminaron en 1983. Entre los años 1980 y 1982, hay ya
un contexto de movilización colectiva, acciones callejeras,
mítines relámpagos y otras manifestaciones donde artistas
y escritores, así como otras figuras públicas participaban,
tratando de buscar formas de protesta y expresión que no
motivaran inmediata represión de la dictadura. De modo que,
aunque sin duda mejor articulado teóricamente, el CADA es
un grupo más en un contexto de movilización colectiva
del arte y de la cultura, para evitar la censura y para ayudar a
abrir un espacio democrático.
En términos de osadía esta acción
superó el gesto anterior del desfile de camiones lecheros
de "Inversión de Escena". Tanto "Ay Sudamérica"
como "Inversión de Escena" ocuparon el paisaje
urbano de Santiago con un gesto artístico de visualidad insólito.
Con "Ay Sudamérica", sin embargo, explícitamente
intervinieron el (aero)espacio político de la dictadura.
Para realizar "Ay Sudamérica"
el CADA consiguió el permiso de las autoridades para criticar
el autoritarismo. Estéticamente profundizaron en su esfuerzo
de desarrollar un lenguaje contestatario nuevo. El arte panfletario
ha sido tradicionalmente la estrategia de la izquierda ortodoxa
y el CADA siempre rechazó el discurso unívoco. La
acción ocupó el cielo como soporte, e interpeló
a la ciudadanía en masa tanto con la imagen visual del cielo
intervenido con aviones y volantes, como con el texto que se publicó
en los panfletos. Al combinar sus textos poéticos con imágenes
insólitas, el CADA constituyó un lenguaje poético/visual
que articuló la fusión de la vida con el arte y la
política.
LA CUARTA ACCIÓN: "NO +"
Quizás sin excepción, los integrantes del grupo CADA
consideran "No +" (pronunciado "No más")
como la acción más importante y transcendente del
colectivo. A finales de 1983 y principios de 1984, los miembros
del CADA (y muchos colaboradores) salieron de noche en grupos para
"rayar" las paredes de Santiago con la oración
"No +". Poco tiempo después de pintar la frase
"No +" en el espacio urbano, se notaría que alguien,
algún desconocido de la ciudad, completaría la oración
con una imagen, palabra o grupo de palabras. Las frases "No
+ dictadura", "No + tortura", "No + armas",
"No + desaparecidos", "No + muerte", "No
+ (con la figura de un revólver) etc., empezaron a figurar
entre las paredes de Santiago, formando así una red textual
de graffitti contradictatorial.
Néstor García Canclini ha estudiado el uso político
y cultural del graffitti en el contexto latinoamericano, y llama
a los autores de esta escritura urbana como "artistas liminales".
Para García Canclini, el graffitti figura entre los géneros
"constitucionalmentes híbridos", es un lugar "de
intersección entre lo visual y lo literario, lo culto y lo
popular". Obviamente este aspecto híbrido del graffitti
le habría interesado al CADA, un colectivo de artistas que
subrayaba lo literario y discursivo de lo visual, y que aspiraba
a localizar el arte en la zonas populares de la urbe, ya que lo
culto representaba para ellos la cultura oficial y represiva.
Siendo una escritura de graffitti, la acción
"No +" del CADA da otra vuelta de tuerca para incorporar
explícitamente la participación activa de la comunidad.
Se trata de una acción colectiva en el sentido más
extenso. No solamente contribuyeron un gran número de artistas
colaboradores, como en todas las acciones del CADA, sino que también
participó directamente el público. Para el grupo CADA,
la obra implicaba una acción artística en que desaparecería
por completo la autoría. Desde su primera acción,
"Para no morir de hambre en el arte", el CADA trabajaba
la idea del anonimato, "firmando" por ejemplo, solamente
con el nombre (entonces desconocido) del colectivo, CADA, la página
de la revista Hoy. En "No +", ni firmaron con el nombre
(ahora conocido) del CADA, ni terminaron las frases -la noción
de un colectivo específico desapareció y la obra en
sí llegó a pertenecer como consigna comunal de la
comunidad antidictatorial.
A los miembros del CADA les sorprendió ver cómo lo
que empezó como su obra cobraba vida propia dentro del movimiento
democrático. Las manifestaciones masivas en contra de la
dictadura todas iban encabezadas por la consigna "No +".
Milan Ivelic, el director del Museo Nacional de Bellas Artes, comenta
sobre la importancia del No + (en una entrevista videográfica
con Lotty Rosenfeld): "Cuando el grupo CADA plantea el No +,
y que está referido a la situación política
concreta, el No + Pinochet, el No + gobierno autoritario, ese trabajo,
esa acción ha tenido una prolongación, se prolonga
para el Plebiscito, el No del Plebiscito, que permite entonces el
restablecimiento, poco tiempo después, de las elecciones
democráticas en el país". En 1990, "No +"
incluso llega a estar escrito en el tablero del Estadio Nacional
en la ceremonia pública con la que se inicia el gobierno
democrático de Patricio Aylwin.
Notas
1 Este ensayo constituye una version reducida del texto que aparece
en mi libro, CADA día: La creación de un arte social,
Editorial Cuarto Propio, Santiago de Chile, 2001.