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En una de sus visitas a la Casa de las Américas
-al recibir el Premio de ensayo Ezequiel Martínez Estrada
en enero de 2003- el escritor colombiano William Ospina confesaba
que nada le importaba más que la literatura. Para probarlo,
ahí estaban varios libros suyos sobre temas literarios,
en los que coexisten figuras como Rimbaud, Whitman, Byron, Emily
Dickinson, Faulkner, Hölderlin, Quevedo, Shakespeare, Borges,
Neruda, Jorge Isaacs, José Asunción Silva, Alfonso
Reyes y aquel cronista a quien considera un pilar de su obra
toda: Juan de Castellanos. Ellos y sus creaciones, insistía
Ospina, “suelen interesarme más que los caóticos
datos de la actualidad en nuestro planeta convulsionado”.
Pero la vida, empecinada, lo obligó a desbordar los ámbitos
letrados, y a adentrarse en ese universo más amplio en
que se cruzan la sociedad y la política con los desafíos
del hombre contemporáneo. Varios de sus ensayos más
apasionantes responden a estas preocupaciones, aun cuando jamás
renuncian a la mirada personalísima y la excelencia literaria
que caracterizan a las mejores muestras del género.
Su prosa reflexiva venía a enriquecer una obra poética
que desde hacía varios años estaba ganando reconocimientos
en el entorno de nuestra lengua, y ubicaba a su autor entre
los poetas más sobresalientes de las últimas generaciones.
A la vez, su poesía y su ensayística precederían
a una obra narrativa (o para ser precisos, a dos novelas) que
desde su aparición no han hecho más que suscitar
elogios y cosechar premios. El más estruendoso de ellos
es, sin duda, el Rómulo Gallegos que obtuviera con El
país de la canela.
Tan singular es su trayectoria que –por más reconocida
y publicada que sean su obra poética, ensayística
y narrativa, por generosos que resulten los adjetivos que se
le dedican- William Ospina continúa siendo un “raro”,
un escritor que escapa a las fáciles clasificaciones
y al sentido común literario. Es probable que esta Semana
que compartirá con nosotros no logre privarlo de esa
extraña aura, pero tal vez nos ayude a entender el misterio
que la envuelve. |
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